¡AGUA VA!… excelente trabajo sobre Ibernáutica del periodista Ricardo Arques

Una legislación incoherente e inconexa desperdicia el potencial de embalses y ríos en España… Ibernaútica explora cómo aprovechar esos recursos en Galicia (Foto Zulema Prado)

El noroeste español, Galicia, vive bendecido por el agua. Pero en ‘la tierra de los mil ríos’, como se le llama, las aguas dulces de embalses y ríos no gozan la misma que suerte que las saladas de mar. Cierto que interior y costa no son la misma cosa, pero igual de cierto resulta comprobar que en lugares cercanos como Francia, por ejemplo, se transita por fórmulas donde ecología y desarrollo económico conviven en armonía.
Esta es la primera evidencia paradójica que afloró en el congreso organizado por Ibernáutica, celebrado el 15 y 16 de noviembre en Cerceda, un Concejo rural de La Coruña con intereses en el lago de Meirama. España no se ha adherido al protocolo europeo regulador de las aguas interiores, de modo que, si en Francia un río o un pantano son navegables en beneficio del progreso, es probable que, en España, socio en la Unión con políticas comunes, no lo sean en nombre de la ecología.
Las tesis de los ponentes de Cerceda invitaron implícita o explícitamente hacia el debate en este terreno como principal punto de partida: ¿es posible explotar las aguas interiores sin aniquilar la naturaleza? ¿resiste el equilibrio ecológico los embates de la explotación a los recursos que brinda?
Sin respuestas ni conclusiones concretas, sobre la reunión planeó sin embargo una buena noticia que dominó como emblema en la materia a debate: el infierno de la mina abierta de Meirama es ahora una flamante laguna de agua dulce, señal inequívoca de que planificar: antes, durante y después sobre las actuaciones en el entorno natural, apunta hacia el camino correcto.
El congreso de Cerceda mostró mayores alcances de los determinados: ‘La recuperación de espacios naturales, minero-industriales, sus usos sostenibles’. Porque tras las palabras técnicas, frías del enunciado, afloraron candentes realidades cotidianas. El interior de Galicia – espejo en la mayor parte de España – se envejece, se despuebla. Buena parte de las tesis, las de portavoces de vela, de remo, de piragüismo, de esquí náutico, de la gastronomía, de la hostelería y del turismo, confluyeron en ampliar el espectro del agua dulce más allá de la agricultura, la industria y el uso humano como antídoto al retroceso en el interior de la región.
Las tesis se sustentaron con tímidas proyecciones económicas y ejemplos palpables como la explotación conjunta de lagunas y aguas termales en Orense, fruto ahora de campos de entrenamiento para la élite del remo mundial.
En Cerceda confrontaron dos posturas: la visión de aprovechar en global todos los recursos del agua y su entorno: costas, ríos, embalses, caminos y fuentes, y la de limitarlos con prohibiciones. ‘Conciencia’ y ‘responsabilidad’ fueron palabras de clave común para el entendimiento, pero el vaivén de las legislaciones provoca por ahora el abismo. Las confederaciones hidrográficas recibieron los dardos de mayor calado. “Reinos de Taifas”, llegaron a definirlas.
Ricardo Arqués, Periodista